opinion pichili fotoOpinión José Manuel Ramos 'Pichili'

“El odio no es más que carencia de imaginación”. Graham Greene.

El eminente científico John Ebenezer Pinkerton, de los Pinkerton de toda la vida, doctor horroris causa por la prestigiosa universidad de Maechaochuches, descubrió de forma serendípica el gen del odio mientras estudiaba el ADN de la cabra montesa tirando a bultaco lobito.

Como todo el mundo sabe, el gen del odio es propio de animales irracionales como, por ejemplo, los dictadores de todo el espectro ideoilógico, sus secuaces borreguiles, los extremistas religiosos o los tertulianos de 13TV. Pero en raras ocasiones, sin duda favorecido por las condiciones meteorológicas (léase una calor impresionante o una levantera del carajo) el gen muta y se activa temporalmente en forma de virus en personas con dos dedos de frente y con algunos estudios, ya sean universitario, estudio estadio o estudio line, que esculpe tu cabello.

Estos días el gen del odio ha irrumpido incomprensiblemente con una pasmosa facilidad en una parte de la afición cadista, que se ha mostrado un tanto amouriñada, proliferando por redes sociales con una rapidez inusitada que ya quisiera para sí el plusmarquista mundial de eyaculación precoz en pista cubierta Nokite Latanga Paké.

Y todo por unas estúpidas declaraciones que en su día realizó el flamante fichaje Dani Güiza cuando su neurona aún estaba en etapa formativa.

El calentamiento global provocó que furibundos afliccionados, asíllamados por la profunda desazón que les induce el fichaje,  acudieran a la presentación del jugador nacido en la población gaditana anexa al aeropuerto de Guadalcacín y le obsequiaran  en su bienvenida con algunos versos de Pemán -tan en boga últimamente-  y cánticos primorosos deseando un pronto óbito del interfecto.

El presidente-presidente Vizcaíno (no confundir con el presidente honorario Papuchi ni a este con el cónsul honorario alemán, que ya se confunde él solito), quién pese a sus ímprobos esfuerzos ha vuelto a catear primero de EGB de Historia Cadista, entonó el mea culpa tirando por arribita cual “ortavillita” de comparsa chunga de Torre Alháquime, asumiendo la responsabilidad del fichaje. De la responsabilidad del fracaso de la temporada pasada, si acaso, otro día.

Como decía Aristóteles en su obra cumbre Eudemo o Sobre el alma, “todo el mundo tiene derecho a hacer el carajote, porque al fin y a la postre, ¿qué es hacer el carajote comparado con la inmensidad de los mares?”.

Otra cosa es que de los 185.465 delanteros que están sin equipo en Eurasia, América del Sur, Oceanía y Andorra se tuvieran que fijar precisamente en este, que si ya no está en el ocaso no séa qué está esperando para apuntarse, ompare.

Podremos estar en desacuerdo con el fichaje pero desde el momento en que se coloca la camiseta del Cádiz, tantas veces mancillada por tuercebotas que se las dieron a priori y a posteriori de “cadistas”con golpes de pecho y besitos al escudo incluidos, no queda otra que aceptar sus disculpas por tanta ofensa y poner fin a este desagüizado, mal que le pese a los repartidores de carnés de cadismo. Tiempo habrá de criticarlo por sus acciones u omisiones con la zamarra amarilla.

Será que el gen del odio no se me activa ni con los videos del imbécil de il Cavallino Parlante. Cuestión de genética.

José Manuel Ramos «Pichili»
Colaborador de Portal Cadista
@pichilicadiz


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