En la vida de Andrea Sánchez Moreno hay dos etapas que, a simple vista, parecen muy distintas. Primero fue futbolista. Después, médica. Sin embargo, ambas comparten algo esencial: disciplina, constancia y una clara vocación por superarse.
La reciente Reunión Anual de la Sección Andaluza de la Academia Española de Dermatología y Venereología, celebrada en Málaga, ha servido para reconocer ese recorrido. Andrea, antigua jugadora del Cádiz CF Femenino, ha recibido el premio a la Mejor Perla Dermatológica por un trabajo que abre nuevas líneas en el tratamiento de una enfermedad compleja.
Andrea formó parte de los inicios del Cádiz CF Femenino y durante cuatro temporadas defendió la camiseta amarilla, siendo una de las pioneras del proyecto y llegando a ser capitana. Pero llegó un momento en el que decidió cambiar el rumbo. Dejó el deporte para centrarse en su formación académica. No fue un paso atrás, sino un giro hacia otra vocación que también exigía esfuerzo y sacrificio.

Ese camino la llevó a convertirse en dermatóloga y a ejercer como residente en el Servicio de Dermatología y Venereología del Hospital Universitario Puerta del Mar, donde hoy desarrolla su labor clínica e investigadora.
El trabajo que le ha valido el reconocimiento lleva el título de “Respuesta precoz de anifrolumab en dermatomiositis anti-TIF1-gamma multirrefractaria con miositis grave y neoplasia activa”, y describe un caso especialmente complejo.
La dermatomiositis es una enfermedad autoinmune que afecta tanto a la piel como al músculo. En algunos pacientes, además, se asocia a procesos oncológicos, lo que complica aún más su manejo.
El caso presentado recoge la evolución de un paciente con una forma grave de la enfermedad, que no respondía a los tratamientos inmunosupresores habituales. Ante esa situación, se optó por administrar anifrolumab, un anticuerpo monoclonal dirigido contra la vía del interferón tipo I, clave en los procesos inflamatorios de esta patología.
Lo más llamativo fue la rapidez de la respuesta. En menos de 48 horas, el paciente mostró una mejoría tanto clínica como en los marcadores analíticos de daño muscular. Todo ello incluso antes de intervenir la neoplasia asociada.
Este resultado abre una puerta interesante. Hasta ahora, la evidencia sobre el uso de anifrolumab en dermatomiositis es limitada, especialmente en lo que respecta a la afectación muscular.
El caso sugiere que este tipo de terapias dirigidas no solo podrían ser útiles para las manifestaciones cutáneas, sino también para controlar la inflamación muscular en pacientes con formas graves y resistentes a otros tratamientos.
En palabras de la propia Andrea, este hallazgo invita a seguir investigando el papel de la vía del interferón tipo I en la enfermedad y su posible impacto terapéutico.
El premio a la Mejor Perla Dermatológica destaca, además de por la calidad científica del trabajo, por su originalidad y su potencial para influir en la práctica clínica.
Pero, más allá del galardón, la historia de Andrea tiene un valor añadido. Representa el recorrido de una persona que ha sabido reinventarse, pasar del deporte a la medicina y aportar conocimiento en un campo donde cada avance cuenta.
Además, pone en primer plano el trabajo del equipo del Hospital Puerta del Mar, donde la investigación y la atención al paciente van de la mano.
En definitiva, una trayectoria que demuestra que el talento puede tomar caminos distintos, pero siempre encuentra la forma de dejar huella.