En la tarde de este sábado 7 de febrero se ha conocido el fallecimiento de Manolín Bueno, uno de esos futbolistas con historia propia, de los que no se explican solo con estadísticas. Manuel Bueno Cabral ha muerto a los 85 años dejando un recuerdo muy especial en Cádiz, una ciudad que fue mucho más que un lugar de paso en su vida: fue su casa, su escuela y el escenario donde empezó todo.
Aunque nació en Sevilla el 5 de febrero de 1940, Manolín creció prácticamente dentro de un estadio. Su padre, ligado durante años al Cádiz CF tras su carrera como portero, hizo que la familia viviera en las instalaciones del club, primero en el Mirandilla y después en el Ramón de Carranza. Allí, entre vestuarios, gradas y entrenamientos, Manolín se empapó de fútbol desde niño, conviviendo con jugadores y respirando balón a todas horas.
Sus primeros pasos serios los dio en el Balón de Cádiz CF, el club donde empezó a moldearse como futbolista y donde superó incluso una lesión que estuvo a punto de apartarlo del fútbol siendo muy joven. Desde allí, y casi sin darse cuenta, fue entrando en la dinámica del primer equipo del Cádiz CF, que lo utilizaba en partidos y entrenamientos aprovechando que el chaval vivía en el propio estadio.
El momento que lo cambió todo llegó en el verano de 1958, en un partido amistoso del Cádiz CF. Manolín salió tras el descanso y marcó dos goles que levantaron al equipo y convencieron a todos. Aquella temporada 1958-1959 fue la única que jugó con el primer equipo amarillo, pero bastó. Disputó 25 partidos en Segunda División y marcó cinco goles, dejando detalles de calidad que engancharon a la afición y llamaron la atención de media España.
Antes de que acabara esa campaña, el Real Madrid se adelantó al resto y cerró su fichaje. Allí pasó doce temporadas, formando parte de uno de los mejores equipos de todos los tiempos, aunque casi siempre a la sombra de Paco Gento. Pese a ese papel secundario, su palmarés es impresionante, con Ligas, Copas del Generalísimo, Copas de Europa y una Intercontinental, además de cientos de partidos disputados.
Tras dejar el Real Madrid jugó en el Sevilla FC y después volvió a casa, al fútbol más cercano, regresando al Balón de Cádiz CF y más tarde al Cádiz CF, ya desde el banquillo, como ayudante técnico. Participó en dos temporadas en el cuerpo técnico y celebró un ascenso a la División de Honor. Manolín Bueno nunca se desligó del fútbol ni de Cádiz. Se va un jugador distinto, con una vida marcada por el balón y una historia imposible de separar del estadio que lo vio crecer.
La noticia fue confirmada por Cádiz Directo, apuntando que su cuerpo será velado en el Tanatorio Servisa, en la Zona Franca de Cádiz.