El empate del Cádiz CF ante el Celta Fortuna en casa no es un mal resultado, pero tampoco encuentro demasiados argumentos para darle un valor añadido desde lo estrictamente futbolístico. Es la primera jornada y queda un mundo, sí, aunque el rival que había enfrente también importa a la hora de medir lo ocurrido. Sí le concedo más valor desde el plano anímico. Lo sucedido apenas cuatro días antes del comienzo de la Liga ha sido un disparate: se marcha el entrenador que hizo toda la pretemporada y llega otro que casi no ha tenido tiempo ni de comprarse ropa antes de sentarse en el banquillo. No habría sido extraño encontrar una plantilla desubicada o atenazada. No ocurrió. El Cádiz compitió, intentó llevar la iniciativa y al menos dejó un punto en el casillero.
Otra cuestión es cómo se ha llegado a la Jornada 1. Resulta difícil de explicar que la defensa estuviera en cuadro cuando precisamente fue una de las líneas que más vergüenzas mostró la pasada temporada. Esperaba comenzar la Liga con una zaga bastante más apuntalada. Los chavales que tuvieron que salir cumplieron, y eso hay que reconocérselo, aunque probablemente este fuera el partido idóneo para echar ese cable: enfrente también había canteranos estrenándose en Segunda División.
Porque ese era el rival. Un Celta Fortuna con mérito, talento y una propuesta reconocible, pero recién ascendido y con futbolistas debutando en la categoría. Ante ellos, el Cádiz no consiguió hacer trabajar a su portero más de lo que los vigueses obligaron a Jokin Ezkieta. Los amarillos insistieron, tuvieron balón y buscaron las bandas, pero sigue existiendo demasiada distancia entre llegar y generar verdadero peligro.
Ahí aparece una de las grandes preguntas: si el Cádiz encontrará ese colmillo con el trabajo de Celades y lo que ya tiene o tendrá que proporcionárselo el mercado. Probablemente sea una mezcla de ambas cosas. Lo evidente es que hacen falta más argumentos para que partidos como este no terminen escapándose entre posesiones, centros y buenas intenciones.
La próxima jornada tocará visitar al Eldense, otro recién llegado pero con una plantilla de mayor poso y en un campo complicado. No hay motivos para ser pesimistas después de 90 minutos, pero tampoco para adornar demasiado este empate. La competición ya está en marcha y todavía queda trabajo por hacer.
No hay que dormirse. Ni en los laureles, ni en el mercado.