De entrada cabe dejar claro que aunque todo es analizable, se debe hacer bajo un contexto como el de la pretemporada donde sacar conclusiones deportivas es en buena parte no solo arriesgado sino también absolutamente contraproducente. Pero más allá de ello sí es cierto que se pueden hacer lecturas sobre la velocidad a la que se configura el plantel y del modo en el que se hace. Y la defensa era, para muchos, la línea que más necesitaba una profunda renovación cuando terminó la pasada temporada. El Cádiz CF cerró el curso dejando demasiadas dudas en tareas defensivas, con un elevado número de goles encajados y concediendo ocasiones con demasiada facilidad. En una categoría como Segunda División, donde la solidez atrás suele marcar buena parte de las aspiraciones de los equipos, la reconstrucción de esa parcela parecía una de las prioridades del verano.
Sin embargo, dos amistosos después, la sensación es que esa línea sigue siendo la que más incógnitas presenta de cara al inicio del campeonato.
El club ha incorporado hasta el momento a Javi Castro, Beñat de Jesús y Kenan Toibibou. El primero llega avalado por su experiencia en la categoría y tras conseguir el ascenso a Primera División con el Racing Club, mientras que Beñat y Toibibou representan apuestas de futuro. Ambos afrontan su primera experiencia en el fútbol profesional en LALIGA Hypermotion y, en el caso del internacional por Comoras, con apenas 21 años. Lo llamativo es que ninguno de los dos ha tenido todavía la oportunidad de debutar en esta pretemporada, por lo que sigue siendo imposible valorar cómo encajan en la idea de Imanol Idiákez.
A esa situación se suma otra circunstancia que tampoco ayuda a despejar dudas. Bojan Kovacevic y Mario Climent, futbolistas que pertenecían a la primera plantilla la pasada temporada, tampoco han entrado en las convocatorias de los dos primeros amistosos. Todo apunta a que ambos podrían abandonar el club durante este mercado, aunque, mientras no se produzcan esos movimientos, el Cádiz continúa afrontando la preparación con una defensa lejos de estar definida.
Los números de estos dos primeros encuentros reflejan esa situación. Los cuatro defensores del primer equipo que sí han participado —Javi Castro, Iker Recio, Juan Díaz y Arribas— acumulan conjuntamente 360 minutos. Exactamente la misma cifra que suman Ismael Álvarez, Rivera, Noah Obioma y Roberto Rosado, todos ellos futbolistas con ficha del filial. Un reparto prácticamente imposible de imaginar si la línea defensiva estuviera ya configurada al completo.
Más que una decisión técnica, ese reparto parece responder a la falta de efectivos disponibles. Con Beñat de Jesús y Kenan Toibibou todavía sin estrenarse y con Kovacevic y Climent fuera de las convocatorias, Idiákez ha tenido que completar esa línea recurriendo a jugadores del filial, varios de los cuales han acumulado ya el mismo tiempo de juego que futbolistas llamados, en teoría, a tener un papel importante durante la temporada.
Todavía restan varias semanas de pretemporada y el mercado de fichajes continúa abierto, por lo que el escenario puede cambiar de forma considerable. Sin embargo, cuando el equipo ya ha disputado sus dos primeras pruebas del verano, la defensa sigue transmitiendo la sensación de ser la parcela con más interrogantes de toda la plantilla. No solo porque aún hay incorporaciones sin debutar, sino porque la configuración de la zaga que comenzará la Liga continúa siendo una incógnita y deja la impresión de que todavía queda bastante trabajo por hacer antes de que arranque la competición.