Hoy la sala de prensa del estadio cadista ha vivido un momento especial y emotivo: la despedida como jugador del Cádiz CF de Álex Fernández. Con 308 partidos con la camiseta amarilla y 41 goles conseguidos con ella, el último ayer mismo en Santander, el centrocampista madrileño ya es historia de nuestro club y así lo han reconocido sus compañeros y amigos que han estado presentes en este episodio de su carrera. Álex ha leído una carta, en la que la emoción la ha embargado en varios instantes, recordando lo que ha sido su vida en el Cádiz y en Cádiz.
Hoy es un día especial y, a la vez, un poquito triste. Hoy termino mi viaje, mi increíble viaje en el Cádiz Club de Fútbol. Han sido nueve años llenos de momentos increíbles y únicos. Nunca tendré suficientes palabras ni tiempo para agradecer todo lo que he vivido y sentido aquí.
Llevo tiempo pensando qué era lo mejor para mí y para mi familia en este momento. Mi cabeza, pero sobre todo mi corazón, me ha dicho que es el momento. El momento de dejar mi hogar para emprender una nueva aventura.
Jamás imaginé hace nueve años conseguir todo lo que he logrado: 308 partidos, 41 goles y 100 victorias. Pensar que he igualado o incluso superado a grandes leyendas de nuestra historia me llena y me hace sentir aún más orgulloso de cada día vivido aquí y de cada minuto jugado.
Ha habido también momentos muy duros, pero seguramente esos sean los que me han hecho crecer. He hecho tantos amigos, he vivido tanto aquí… Un ascenso épico, varias permanencias en Primera División y, no solo eso, también he podido pisar las tablas del Gran Teatro Falla de la mano de mi amigo Antoñito y su chirigota.
Me he enamorado de Cádiz, de su gente, de cada rincón de esta provincia. Un gaditano nace donde le da la gana, y creo que eso me define a la perfección.
Cádiz, ha sido un honor llevar tu nombre, tus colores, tu escudo y tus valores cada día. Qué viaje tan increíble.
Quiero agradecer al presidente su cariño, su comprensión y el respeto que me ha tenido en todo momento. Hemos crecido mucho juntos durante todo este tiempo y solo puedo irme de aquí dándote las gracias de corazón. Llevarás de nuevo al club donde merece.
A todos los trabajadores del club. Espero no olvidarme de nadie: mantenimiento, cocina, seguridad, marketing, publicidad, etcétera. Hacéis una labor muy poco visible, pero vital. Siempre me habéis tratado como uno más de vuestra propia familia y ojalá os haya podido devolver vuestro cariño con creces.
A Juan Carlos Cordero y Óscar Arias, siempre confiasteis en mí y lo demostrasteis en cada momento. Me empujasteis a seguir aquí.
A mis fisios, increíbles: Pablito, Rubén, Alvarito, Joaki, Manolo, Jesús, José y Costa. A mis queridos doctores: Nono, Antonio, Sebastián y Salvador, que en paz descanse. A mis nutris, siempre vigilantes: Pepe, Antonio e Iván. A los readaptadores, tan únicos y verdaderos: Azores, Chema, Joselete, Borja y Jesús. A mis delegados: Chirino, Enrique, Hugo y, sobre todo, mi querido Navarrete. Cuánto te echamos de menos, amigo.
Gracias a todos por vuestra infinita paciencia, por tener siempre una sonrisa para mí y por estar 24 horas para todos nosotros. Sin vosotros, este equipo de fútbol sería la mitad de lo que es.
A Coke, mi luchador, mi enfadón, sabes que te quiero, amigo.
A mi hermano Juanito, mi más preciado Juanito. Creo que no puedo despedirme de ti, porque hacerlo sí que significaría que se acabó. Tú eres el Cádiz, tú eres el corazón del vestuario. El día que tú no estés aquí, ese día sí que se morirá un poco el club y el escudo será más pequeño, pues una parte de él se irá contigo. Te quiero, amigo.
A mis entrenadores y sus cuerpos técnicos: Gaizka, Paco, Sergio, Mauricio e Imanol. A todos y cada uno de ellos. Gracias por darme mi sitio, cuidarme y dejarme ser yo mismo, con todo lo bueno y lo malo que tengo.
Gracias especial a Roberto Perera y Álvaro Cervera, el mejor entrenador de nuestra historia, mi padre futbolístico. No estaría hoy aquí sentado de no ser por vosotros. Nunca he disfrutado tanto del Cádiz ni de jugar al fútbol como con vosotros. Mi mayor suerte fue poder cruzarme con vosotros y hacer un poquito más grande a nuestro Cádiz.
A mi incondicional y querida afición. A todos los cadistas de cada rincón del mundo. Gracias y gracias. He sido la persona más feliz del mundo representándoos. Sois únicos. No sabéis la fuerza que tenéis, lo que transmitís, lo mucho que me habéis hecho disfrutar en cada partido en el templo. Sois el alma y el corazón de este club.
Ha sido un honor jugar para vuestro club y nuestro club. El tiempo dirá lo que sois realmente en la historia, pero ojalá os haya podido hacer tan felices como vosotros a mí. Gracias por tanto y perdón por tan poco.
A todos mis compañeros de todos los años atrás y, en este, a mi vestuario de este año. Mis amigos, os quiero. Sabéis lo que hemos sufrido estos últimos seis meses y lo mucho que disfrutamos los primeros. Merecíamos otro final, tantas horas juntos trabajando y tanto esfuerzo.
Sé que juntos os traerá un desenlace diferente en el futuro. Sé que llevaréis con orgullo esta camiseta. La honraréis y defenderéis el legado que dejo hoy yo aquí.
Si en algún momento no he estado a la altura de lo que merecéis como jugador, como compañero y como capitán, lo siento. Os he dado todo lo que soy por ayudaros cada día. Habéis estado en mis peores momentos, sobre todo en el fallecimiento de mi abuela, y no podría estar más agradecido a todos vosotros. Como jugadores valéis muchísimo, pero como hombres tenéis un valor incalculable y daría todo por vosotros.
A mi amor, Laura, por ser mi guía, mi luz en los días más oscuros. En los momentos más difíciles ha sido quien me sostuvo, me empujó y me hizo volver a brillar. Sé que no te lo he puesto fácil. Han sido duros los últimos años, con muchas derrotas, enfados y tristeza al llegar a casa. Pero siempre has tenido una palabra de amor, un abrazo, un simple gesto de cariño. Te quiero, mejor.
A mi familia, a mi familia entera. A mi hermana, mi hermana pesada Maite. A mi cuñada María, mis sobrinos y mi ídolo y mi héroe, mi hermano Nacho.
Pero, sobre todo, a mis padres. Habéis sido y sois todo para mí desde el principio. Sin vosotros mi carrera no sería nada. Habéis sacrificado todo para que yo pueda estar hoy aquí. En cada paso de estos nueve años habéis estado a mi lado y siempre habéis apoyado, respetado y admirado mi amor por este club y esta ciudad.
Siempre necesitaré la aprobación y el amor de mis padres, porque lo significáis todo para mí. Sabéis lo que me ha costado y dolido esta decisión, y aquí estáis, cuidándome una vez más. Qué haría sin vosotros.
A mis hijos, Carla y Mini Álex, mis pequeños, mi princesa, mi niño. Todo lo que he hecho estos nueve años ha sido luchar, intentar ganar y meteros en la sangre lo que es el Cádiz. Mi mayor deseo es que crezcáis orgullosos de lo que hice aquí. Que sepáis que jugué para el mejor club del mundo y que triunfé. Sois más cadistas que yo, y que crezcáis queriendo Cádiz es uno de mis mayores logros como padre. Os quiero muchísimo.
Y, por último, y seguramente lo más importante, a mi tati, mi abuelita. Hace un mes y medio se fue al cielo. Sé que me estás escuchando, cuidando y protegiendo. Este mes y medio ha sido un infierno sin ti. No sabes lo que te he echado de menos. Mi último gol en el Cádiz fue para ti ayer, para sacarte una pequeña sonrisa. Todo tiene menos sentido sin ti, pero ojalá hoy te sientas realmente orgullosa de mí.
Aquí acaba mi historia con el Cádiz Club de Fútbol, con el club de mi vida, con mi ciudad. Es un hasta pronto. Te volveré a defender. Te amaré por siempre, Cádiz, porque es un amor eterno.
La vida me hizo del Cádiz y yo hice del Cádiz mi vida.
Muchas gracias.