Lucas Pérez pasó prácticamente de puntillas por el empate del Cádiz, en un partido donde al equipo le costó muchísimo generar arriba y el delantero nunca terminó de engancharse.
Arrancó como referencia, pero apenas pisó zona de peligro. Se movió más lejos del área de lo que le interesa a un ‘9’, recibiendo de espaldas y sin opciones claras de girarse o buscar portería. No tuvo ni un solo remate, un dato que resume bastante bien su noche.
Intentó asociarse y dar continuidad con balón, con un número decente de pases completados, pero sin que eso se tradujera en ocasiones. Le faltó peso en los últimos metros y tampoco encontró situaciones para filtrar el último pase o romper líneas.
El Cádiz, además, jugó muchos minutos incómodo, sin claridad, y eso tampoco ayudó. Aun así, cuando el equipo necesitaba una referencia arriba, Lucas no consiguió imponerse ni generar esa sensación de peligro.
Con el paso de los minutos fue perdiendo protagonismo hasta que llegó el cambio en la segunda parte. Para entonces, su partido ya estaba definido: poca presencia, cero impacto ofensivo y demasiado lejos de lo que requería el guion del encuentro.
En un día donde el Cádiz terminó dependiendo de Antoñito para sacar algo positivo, la aportación de Lucas Pérez se quedó corta.