Si Sergio González, como parece, termina volviendo al Cádiz solo cabe recibirlo con la esperanza de que pueda poner fin al desaguisado en el que está el equipo metido. Personalmente, lo espero con la expectación de saber cómo lo hace, teniendo en cuenta que tendrá que buscar las soluciones con lo que hay y que lo que se le va a pedir es simplemente que salga del paso consiguiendo la permanencia sin sufrimiento.
Lo primero será poner calma. No la calma de aguantar atrás y rezar. La calma de jugar un partido sin que el primer susto active el modo pánico. En esta racha tan nefasta que ha acabado con el cese de Garitano, el Cádiz se ha visto frágil en cuanto el guion se torcía: prisas, decisiones malas, balón que quema. Luego viene el tema que decide puntos: generar más ocasiones. El Cádiz lleva atacando mucho tiempo como si el área estuviera siempre a diez metros más lejos. Pero aunque generes, toca lo tercero: ser más eficaz. Esa es otra asignatura pendiente.
La otra mitad del arreglo está atrás. Más solidez y, sobre todo, menos errores groseros. En un equipo con poco gol, regalar un 0-1 es regalar medio partido. Y hay un punto muy concreto que hoy genera desconfianza y no es otro que el juego aéreo. Centros laterales, balones parados, segundas jugadas. El Cádiz no puede parecer débil ahí, ni en su área ni en la contraria. Si Sergio consigue que el equipo compita mejor por arriba, recorta problemas de golpe. Aquí deberá desmentir de manera rotunda a Garitano para demostrar que el equipo sí puede mandar en esa faceta.
El barcelonés conocerá el club, sí. Pero no llega a una plantilla de viejos conocidos: coincide con algunos pesos pesados (David Gil, Álex, Iza, Roger, Brian…) y con eso puede construir mando rápido. Pero el equipo necesita mando y juego. Para eso último tendrá que tirar de la confección que se ha hecho del plantel.
Porque de eso va su llegada, si se confirma. De la esperanza de que lo arregle, claro. Pero sobre todo de ver qué botones toca para convertir un Cádiz ansioso y frágil en un equipo competitivo con lo que ya tiene.