Y otra vez Víctor Aznar.
El portero brasileño del Cádiz CF volvió a ser clave en el triunfo por 1-2 ante el Córdoba CF, dejando una actuación llena de reflejos, calma y jerarquía. En un partido de mucho ritmo y presión, Aznar sostuvo al equipo cuando más lo necesitaba y volvió a demostrar por qué Gaizka Garitano confía en él. Lo de hoy en el Nuevo Arcángel fue otra exhibición silenciosa… y un mensaje claro: David Gil lo tiene muy difícil.
El Córdoba arrancó fuerte, con varios disparos peligrosos y centros al área, pero Aznar se mantuvo firme. Salió con decisión, blocó con seguridad y dio sensación de control en cada jugada. En la segunda mitad, cuando el partido se complicó tras el gol de Dalisson, firmó dos paradas de nivel que evitaron el empate. Fueron acciones de portero grande, de esos que mandan y contagian confianza.
Su rendimiento no es una casualidad. Partido tras partido, Aznar acumula minutos de calidad, transmite tranquilidad al bloque defensivo y se gana el respeto del vestuario. Mientras tanto, David Gil ve cómo la competencia bajo palos se ha convertido en una batalla muy cuesta arriba.
El Cádiz CF necesitaba seguridad y personalidad, y las encontró en un guardameta que ha dado un paso al frente. En Córdoba, Víctor Aznar volvió a poner su sello: paradas de mucha jerarquía, reflejos afilados y esa sensación de que, con él, el equipo está a salvo.