La jugada más polémica del partido entre la UD Almería y el Cádiz CF llegó en el minuto 63 con el penalti señalado por mano de García Pascual en el área cadista. Tras una larga revisión en el VAR, la árbitra Marta Huerta decretó la pena máxima, que fue ejecutada por Arribas.
El portero del Cádiz, Víctor Aznar, detuvo el primer lanzamiento, pero la colegiada ordenó repetirlo después de comprobarse que Iker Recio, defensor cadista, había invadido el área antes del golpeo y fue quien despejó el balón tras la parada. En la revisión también se observó que al menos un jugador del Almería también había entrado antes de tiempo. Finalmente, Arribas repitió el disparo y marcó el 2-0 que amplió la ventaja local.
Según las Reglas del Juego de la IFAB, en su artículo 14 sobre el penalti, “si en el momento del lanzamiento hay un adelantamiento tanto de un defensor como de un atacante, influye en la jugada, y el resultado del lanzamiento no es gol, el lanzamiento deberá repetirse”.
De esta manera, más allá de la controversia sobre la mano señalada a García Pascual, la decisión de repetir el penalti estuvo correctamente aplicada conforme al reglamento.
