Imagen: Cádiz CF

Final de un calvario. El Cádiz B ha jugado esta mañana en la Ciudad Deportiva del Córdoba ante el Córdoba B (2-2) y los menos habituales han tenido la oportunidad de demostrarle a Juanma Pavón que puede contar con ellos cuando quiera. Pero, sobre todo, uno de esos jugadores ha podido también demostrarse a sí mismo que ha podido superar una dura lesión de siete meses. Es el caso de Migue García, cuya lesión ya es historia.

El pasado 30 de septiembre de 2018, en un partido ante el Atlético Espeleño en El Rosal (con empate a uno), el malagueño se llevó un golpe en la rodilla derecha que le dejó en el dique seco al producirle una rotura parcial del ligamento cruzado. El 10 de octubre fue intervenido a la vez que era renovado por el club cadista hasta el 30 de junio de 2020. Comenzaba entonces una lucha contra su propia rodilla para volver a sentirse futbolista.

No ha sido fácil la recuperación, ya que ha estado trabajando duramente junto a Marta Ramírez, la fisio del filial que le ha acompañado en todo el proceso para que el lateral derecho pudiera volver a jugar. Superando el frío del invierno ejercitándose en la piscina y soportando los dolores de una lesión de esta gravedad, Migue jugó ante el filial cordobesista y, además, ha anotado el gol del 2-2 en el minuto 87 para que el Cádiz B no se viniera de vacío de Córdoba. Un rechace en un saque de esquina que tardará en olvidar.

Llevaba ya varias semanas entrenando con normalidad junto a sus compañeros, ya que los plazos de su recuperación se acortaron bastante, pero Pavón ha querido esperar a que estuviera al 100 % para darle la oportunidad de regresar al once. 230 días después de aquel encuentro ante el Espeleño, Miguel ha vuelto a enfundarse la elástica del Cádiz B partiendo de inicio y, además, lo ha celebrado con gol. Lágrimas en la celebración de un jugador que, siete meses después se apunta también al playoff de ascenso.

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