Borja Vázquez afrontó uno de los partidos más exigentes de la temporada con la SD Ponferradina en la ida de la primera eliminatoria del playoff de ascenso a Segunda División frente al Atlético Madrileño. El futbolista del Cádiz CF, cedido este curso al conjunto berciano tras renovar su contrato con la entidad amarilla, fue titular en el empate sin goles registrado en El Toralín ante 7.539 espectadores.
Mehdi Nafti modificó su posición habitual tras el regreso de Borja Valle al once inicial. El técnico situó a Borja Vázquez más cerca del área rival, actuando como segundo delantero junto a Slavy, en una apuesta que buscaba aumentar la presencia ofensiva de la Ponferradina.
El encuentro estuvo marcado por la igualdad y por una tensión constante que dejó más enfrentamientos que ocasiones de gol. En ese contexto, Borja Vázquez fue uno de los protagonistas desde los primeros minutos. El atacante se vio envuelto en varios encontronazos con futbolistas del Atlético Madrileño y terminó recibiendo una tarjeta amarilla en el minuto 21.
La acción más polémica de su partido llegó poco después. La Ponferradina reclamó una agresión sobre el jugador gaditano durante una discusión entre futbolistas. Mehdi Nafti pidió la revisión de la jugada, pero el colegiado decidió no sancionar la acción y el juego continuó sin cambios disciplinarios para el conjunto visitante.
La intensidad con la que disputó cada balón fue una constante durante toda la primera mitad. Varias crónicas locales destacaron que fue uno de los jugadores que más participó en los momentos de máxima tensión de un choque que terminó convirtiéndose en una batalla física entre ambos equipos.
En el plano futbolístico, Borja Vázquez participó en algunas de las mejores combinaciones ofensivas de la Deportiva. Ya en la segunda parte conectó en varias ocasiones con Borja Valle y ambos generaron una de las acciones más peligrosas del conjunto berciano, aunque la jugada no encontró rematador dentro del área.
No todo fueron buenas noticias para el jugador cedido por el Cádiz CF. En una acción avanzada la segunda mitad perdió un balón en el centro del campo que permitió una rápida transición del Atlético Madrileño. La contra terminó generando una de las ocasiones más claras del filial rojiblanco, aunque Andrés Prieto evitó el gol con una intervención decisiva.
Pese a jugar más de una hora con superioridad numérica por la expulsión de Iker Luque antes del descanso, la Ponferradina no logró encontrar el camino del gol y dejó la eliminatoria completamente abierta para el encuentro de vuelta.
Borja Vázquez completó así una actuación marcada por el sacrificio, la intensidad competitiva y el trabajo sin balón, en una noche de mucho desgaste físico y emocional en la que apenas hubo espacios para lucirse en ataque. La resolución de la eliminatoria llegará ahora en Alcalá de Henares, donde la Ponferradina estará obligada a ganar para seguir soñando con el ascenso.